lunes, 25 de agosto de 2008

¿Será Síndrome de Estocolmo?

Ya regresé de mis vacaciones: Danzas, Galicia, Portugal...

De hecho venía dispuesta a contar algo sobre el viaje, que me ha llenado de sensaciones, pero no puedo evitar escribir sobre lo que me ha pasado esta mañana: ¿Será síndrome de Estocolmo?

Todos los días desde hace unos meses paso por delante de una obra para ir a trabajar.

Aquí llega lo que tantas y tantas mujeres sufrimos en estos casos: pequeñas formas humanas vestidas con monos naranjas lanzando bestialidades por sus boquitas de piñón cuando una pobre fémina pasa cerca de sus dominios. El resultado es que mi cara se transforma justo antes de doblar la esquina fatídica y se convierte en una suerte de mueca perruna: "como digas algo te muerdo".

...pues bien, hoy por fin ha llegado el día en el que todo ha cambiado. Una despampanante rubia va justo delante de mi, ¡bien!: aullidos de conmoción, silbidos, pateos en el suelo y las mejores bestialidades de libro que, estoy segura, han sacado los colores a la pobre chica...y yo paso feliz y desapercibida justo detrás de ella.

Y de pronto, en mi ola de felicidad escucho a uno de los seres naranjas diciendo: - anda, ahí va "la nuestra". Bueno, no es que esté muy buena que digamos, pero... -

¡Socorro! ¿Qué hago? ¿Me enfado o me declaro feliz? Se admiten consejos...